AVIN — un ISBN para el vino
Un libro no existe en términos comerciales sin un ISBN (International Standard Book Number). Este identificador universal que a la vez se convierte en código de barras comunica al mundo del libro y a la cadena de suministro la identidad y el país de origen de la editorial, junto con los demás datos bibliográficos, y también facilita el paso del libro por los canales relevantes de suministro. Es un elemento tan fundamental que nos cuesta imaginar que no existía has principios de los años 70. Y también nos podría extrañar el hecho que el concepto haya sido promovido por la cadena británica de librerías WHSmith, que no tiene fama hoy en día por su capacidad de innovación. Sin embargo, su propuesta se convirtió en un factor imprescindible que casi todas las editoriales del mundo utilizan casi sin pensar.
Cualquiera que haya intentado localizar una botella particular de vino conoce de sobra lo difícil y frustrante que puede llegar a ser, o explicarle al vendedor exactamente lo que buscas. Los códigos de barras en general sólo te ayudan a la hora de pasar por caja.
La nueva generación de códigos se están estableciendo, sobre todo los códigos QR (del inglés “Quick Response”) también conocido como Código Bidimensional. Hay pocos sectores donde las posibilidades de estos códigos puedan llegar a ser tan necesarias y útiles como el del vino, con su enorme volumen y diversidad de producción, y en el cual cada productor comercializa cada año una nueva y distinta edición del mismo producto para juntarse a lo que ya está en el mercado.
Una de nuestras páginas web favoritas, Adegga, está fomentando el concepto, junto con otras entidades innovadoras, de Etiquetas Dinámicas para las botellas de vino basándose en estos códigos QR. Le han puesto la sigla AVIN, y le etiquetan con un AVIN a cada vino que los usuarios introducen en la página de Adegga. La idea es que en un futuro no tan lejano, cuando tengas delante un vino cuya etiqueta dispone de un QR, lo puedas leer con tu móvil para acceder inmediatamente a un montón de información adicional acerca del vino.
Hay iniciativas parecidas en el sector del libro también. En España, por ejemplo, el Grupo Biblo edita una serie de guías de viaje que disponen de un código QR en la contraportada, al que ellos llaman código Bidi (por bidimensional). Naturalmente, el nombre que le han dado a este servicio es bidimóvil. Cuando escaneas recibes en el móvil. La tecnología ya existe y funciona (como de costumbre, donde de veras se ha implementado es Japón, por lo visto).
Sospecho que en unos cuantos años los bebedores de vino nos preguntaremos cómo vivíamos sin el AVIN. También me atrevo a decir que será mucho más agradable y fructífero consumir la información y los productos ofrecidos por Adegga que entrar en una tienda de WHSmith en búsqueda de un libro interesante.
Vino Valencia tiene como norma facilitar los números AVIN de los vinos que presentamos y de ahora en adelante incluiremos también el código QR en el perfil de cada vino en nuestra página web.


















