Copa a copa, el enoturismo avanza
La cultura del vino se consolida en España, tercer productor mundial
En un país que es el mayor viñedo del mundo (1,16 millones de hectáreas de suelo), el tercer productor (40,3 millones de hectolitros) y el segundo exportador de vino, era obligatorio. El enoturismo avanza en España. “Está de moda, es muy emocional y experimental”, argumenta Mónica Figuerola, directora general de Turismo de La Rioja, una comunidad a la que el 70% de sus visitantes acude atraído por las excelencias de sus caldos.
El sector aún se mueve en cifras modestas -millón y medio de enoturistas al año, una facturación de 5.300 millones de euros en 2006 y 23.000 empleados, supone el 1% del PIB-, pero tiene una clientela selecta. El turista del vino viaja en grupo o familia, se aloja en hoteles de categoría (tres o cuatro estrellas), gasta por encima de la media (más de 100 euros al día), y aprovecha para conocer regiones con la excusa de sus uvas, según explican en varias oficinas de turismo locales.
Pero el enoturismo no es sólo beber. También comprende visitar bodegas y viñedos, observar la vendimia o someterse a una jornada de vinoterapia.
EL APUNTE
Las bodegas apuestan por la arquitectura
Convencidos del futuro del sector, los bodegueros invierten en ladrillo y diseño para atraer visitantes. El ejemplo más claro son las Bodegas Marqués de Riscal, que contrataron a Frank O. Gehry para su complejo de Álava. Santiago Calatrava y Rafael Moneo también han puesto su sabiduría al servicio del vino.
[fuente artículo: 22 de junio de 2009, por ADN.es]


















